Historia

Un nuevo propósito: soñadoras…

Un nuevo propósito: soñadoras…

Hace un par de meses, leí algo que llamo poderosamente mi atención, era un texto que rezaba “nuestro propósito en la vida es usar nuestros dones para mejorar la vida de los demás” 

Esas palabras calaron mucho en mi corazón. Soy una persona creyente de dios y trato de llevar una vida apegada a sus principios. Dios siempre nos ha instado a eso, ayudar a otros, a amar a nuestro prójimo… Entonces me pregunté, ¿qué estoy haciendo para ayudar a mejorar la vida de otros?

La respuesta fue nada. Ciertamente ayudo en causas especiales y muy puntuales, pero no estaba haciendo algo de manera regular y constante. 

Entonces allí surgió la idea de “soñadoras” un programa de capacitación  y formación en el área de bisutería, pintura, manualidades, entre otros, para niñas y adolescentes de bajos recursos y condiciones de pobreza en Venezuela. 

Un programa cuyo objetivo es capacitar y formar a estas niñas y adolescentes en las áreas ya mencionadas, a través de talleres presenciales.

Talleres impartidos por  nuestro equipo de trabajo, que contaran con las herramientas y todo el material que puedan necesitar para lograr una inducción idónea. 

Además de ello, nuestro programa cuenta con el apoyo de miembros de la iglesia cristiana para impartir charlas educativas para las participantes.

Nuestra misión es poder brindarle a estas jóvenes y futuras mujeres, una herramienta sólida de trabajo,  ayudarles a potenciar sus dones en el área de las manualidades, para que  a través de las mismas y con sus esfuerzos puedan alcanzar sus metas y sueños. 

Así que cada vez que compras uno de nuestros accesorios, cualquier diseño,  estás contribuyendo a la ejecución de este programa. 

Estás obsequiándole a estas niñas  la oportunidad de aprender un oficio, un arte.

Juntos, les estamos dando la oportunidad de crecer y mejorar su futuro.

Hermoso, ¿verdad? 

Por ello quiero darte las gracias, mil gracias, por permitirnos a través de tus compras, llevar a cabo este maravilloso propósito.

Con amor y gratitud,

María Victoria Torres/ Ceo & Diseñadora de Victorella Accesorios

Los sueños se hacen realidad; con fe, constancia y esfuerzo.

Cuando comencé con este proyecto solo tenía en mente una actividad de trabajo que pudiera generarme un ingreso. Empecé comprando y vendiendo bisutería, piezas ya terminadas. Era algo súper práctico. Solo comprar y vender.

Pero al trascurrir los años comencé a aburrirme de ver siempre lo mismo y creo que eso fue lo que género que quisiera a interesarme por el diseño.

Recuerdo haber visitado una tienda que vendía materiales para elaborar bisutería. ¡Era un lugar soñado! Ver todos esos colores, piedras, texturas; juntas fue increíblemente mágico para mí, pensaba en todo lo que se podía hacer.

Así que no lo pensé dos veces y arrendé una oficina para tener nuestro primer taller. Dios puso en mi camino varias chicas con un talento bendito en sus manos y en un par de meses, con mucho amor y esfuerzo, Victorella se había convertido en mi sueño hecho realidad.

Pero un par de años más tarde, la situación política de nuestro país comenzó a agravarse, afectando nuestro ritmo de ventas y lamentablemente tuvimos que cerrar.

Fue un golpe duro para mí y para todo el equipo que conmigo trabajaba. Había pasado de un sueño hecho realidad a un doloroso fracaso, y a eso un tiempo después le sumé también una separación sentimental (pero ese cuento es muy largo, tendría que escribir otro artículo ja,ja,ja).

Sin embargo, decidí continuar. Con pasos pequeños, pero seguros, ya no existía el taller, pero si eventualmente diseñaba y confeccionábamos cosas nuevas.

Comencé a asistir a bazares y eventos donde se apoyaba el talento nacional en Venezuela. Y eso milagrosamente renovó mis energías.

Después tuve la oportunidad de viajar a Panamá con nuestros diseños, allá hice alianzas con tiendas que se mostraron interesadas por nuestros accesorios. Estaba feliz, pues el barco que se había anclado, por un tiempo, comenzaba a retomar su rumbo.

Dios recompensó esa constancia y nuevamente me dio la oportunidad de seguir creciendo, abriendo mi primera tienda física y  segundo taller en 2017.

Armé un nuevo equipo de trabajo y juntas hemos superado todos y cada uno de los obstáculos que implican emprender en un país como Venezuela. 

Y ¿recuerdan lo del cuento largo que les mencione hace unas líneas? Bueno, tuvo un final feliz, porque  nos casamos en 2015.

A veces las circunstancias no son las mejores, pero un soñador no se rinde jamás, si el deseo de alcanzar tus sueños es real, podrás vencer cualquier obstaculo..

Así que si tienes un sueño, que anhelas cumplir, comienza  a trabajar por él, no importa si tus recursos son escasos, comienza con poco, pero hazlo ahora.

Tu fe, tu constancia y esfuerzo te llevarán hasta él.

Con amor,

 

             ¡Una soñadora que no se rinde!

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